jueves, julio 01, 2010

Recuerdos

Escucho tu risa a lo lejano.
Miro al parpadear entre el ardor de mi ceguera tu figura.
Con recelo y descriptible cariño guardo todos los recuerdos donde existes.

Mis anécdotas, las tuyas y las de ambos están en el cajón dorado, ese que al abrirse deja salir sonoras carcajadas llenándonos de alegría, de eso airoso que te invade el pecho y te mueve las tripas, eso que quizás pueda ser amor o una cosa similar. 
Quién sabe.

jueves, abril 29, 2010

Wesh Wesh, qu’est-ce qui se passe?, violencia e inmigración

El director argelino Rabah Ameur-Zaimeche, entre hip hop y danza nos cuenta una dura historia de la justicia francesa y de la situación de los inmigrantes en ese país.

Kamel regresa a Francia clandestinamente después de cinco años de su expulsión, tras haber cumplido una doble condena. Con el apoyo de su familia intenta reinsertarse en el mundo laboral pero sin papeles le es imposible. Entonces, sin tener nada que hacer pasa sus días observando impotente la descomposición social de su barrio, el cual es escenario de delincuentes, quienes entre sí se enfrentan por el territorio, donde además está presente la exclusión y la violencia.
¿Es Francia la tierra de la libertad, fraternidad e igualdad como nos hizo creer la revolución francesa? Si mas miramientos esta historia, así como muchas otras, nos deja claro que del lema a la práctica hay mucho trecho, que el tema de la inmigración y el de la defensa del territorio y el respeto por el mismo es uno de los grandes retos del día a día del gobierno francés.



Rabah Ameur-Zaimeche nació en Argelia en 1966 y se trasladó a Francia en 1968. Creció en Montfermeil, en las afueras de París. Luego de graduarse en Sociología, creó Sarrazink Productions en 1999. Wesh Wesh, qu’est-ce qui se passe? su primer largometraje, obtuvo diversos premios, entre los que destacan el Premio Louis Delluc y el Wolfgang Staudte Award en Berlín. En 2005 escribió y dirigió Bled Number One (Back Home), segundo parte de su trilogía de la inmigración. Su último trabajo, Dernier maquis (2008), se presentó en la Quinzaine des Réalisateurs del Festival de Cannes.

miércoles, enero 27, 2010

El viaje de Marina y Jairo, la encrucijada colombiana

“Retratos en un mar de mentiras” de Carlos Gaviria


Por Vanessa Cantillo Mosquera


En un viejo Renault 4 recorremos el país. No es un paseo ni tampoco un documental divertido, es “Retratos en un mar de mentiras” la ópera prima de Carlos Gaviria, una conmovedora historia grabada como Road Movie, que narra el regreso de Marina (Paola Baldión) y Jairo (Julián Román) a las tierras del abuelo, donde un día salieron huyendo de la violencia.

Ésta película me hace recordar lo que en muchas ocasiones he escuchado: expresiones de desprecio, desaliento o aburrimiento sobre las producciones nacionales, especialmente por las que cuentan cotidianidades colombianas, entre las cuales se sitúan las que tienen que ver con la violencia y sus derivados.

“Retratos en un mar de mentiras” no sólo cuenta una historia del día a día colombiano, de esas cosas que muchos no quieren ver sino que también narra el viaje físico y mental de Marina a lo que le ha pasado y sigue pasando al país.

Como su mismo nombre anuncia, ésta película retrata una realidad que es quizás inevitable. Marina y Jairo personifican el drama de más de 4 millones de desplazados que existen en Colombia a causa de los grupos al margen de la ley. Lo podemos ver todo a través de sus ojos. Y si tuviéramos que resumir de qué se trata todo ahí estaría la respuesta. A ella el miedo le domina la mirada y la vida, así como a muchos en este país, perdón, en este mar de mentiras. Jairo por su parte es el valiente, avispado, echao’ pa’lante y rebuscador de la familia, quien se gana la vida como fotógrafo. Es elocuente y expresivo, contrario a Marina, quien es amnésica y muda.

Después de salir de la sala de cine, comprendemos el silencio de Marina y lo compartimos, pero una vez más ahí está el señor que dice “Siempre es lo mismo” ¿Acaso no hay otra cosa que mostrar?… e indiscutiblemente después de ver esta cinta y oír la pregunta no podemos hacer otra cosa que pensar.

Pensar que hay quienes no quieren ver en pantalla grande las historias que suceden en el país, sea la que sea, narcotráfico, prepagos, paramilitares o vandalismo. Pensar que es cierto que la gente está aburrida por no decir que hastiada con el panorama nacional y no es para menos, con las mil y una noticias que todos los días cubren nuestros medios de comunicación: secuestros, matanzas, capturas, bombardeos, accidentes, violaciones, en fin, un sin número de hechos que hacen parte de este país en guerra constante. Pensar que a muchos les gusta ignorar la verdad, a otros tantos les duele aceptarla y otros son felices creyendo los paquitos que unos cuantos han inventado.

Es una fuerte película que logra revelar sin miramientos la guerra civil que el país lleva a cuestas hace más de 60 años, con la cual hemos tenido que aprender a vivir y sobrevivir. Pero además es una lograda crítica, de las que considero necesitamos aunque sea para expresar una queja o un halago porque verdaderamente nos llega, al coco o al corazón. Nos tambalea aunque estemos sentados, recordándonos donde es que estamos.


miércoles, enero 20, 2010

Risas conscientes

Por Vanessa Cantillo Mosquera


“Tati tenía el sentido de la comedia porque tenía el sentido de la extrañeza”
Jean Luc Gordard


El tan esperado material de la Embajada francesa había llegado. Era la colección de las películas más importantes de Jacques Tati, aquel actor, cómico y director de cine de ascendencia rusa, amante del sonido, que en vez de Tatischeff, su apellido real, era conocido por uno más corto y sonoro: Tati.

Era el gran momento y no podía dejarse pasar por alto, así que dejamos atrás el ciclo de ciencia ficción que estaba programado desde comienzo de año por el de comedia con Tati, el cual incluía sus primeros cortometrajes y cuatro películas: Jour de fête, Les vacances de Mr. Hulot, Mon oncle y Play time.

Al fin y al cabo fue una muy buena decisión. Sino que lo diga el público…

Risas y más risas
La sala explotaba en carcajadas y sólo se alternaba con el silencio impávido y los ojos bien abiertos de quienes observaban con expectativas las acciones de Mr. Hulot. 
Entre secante y extraño se escuchaba algún sonido constante característico de las películas de Tati, como los tacones de las mujeres o el chirrido de las puertas, intercalándose con las risas de los presentes en la sala. 

Jóvenes, adultos y chicos disfrutaban de una comedia ante no vista por ellos, ni en cine y mucho menos en televisión.

Pero no todo fue risa
Luego, como quien no quiere la cosa, o tal vez como la querría Tati, muy sutilmente los fue sumergiendo en el fondo y no en la forma, las comedias contenían una crítica evidente, las cuales no podían perderse.

Y así como les hizo reír también les hizo hablar. Sobre el capitalismo o “los americanos” -como lo menciona el cartero en Jour de fête- y su influencia, de tecnología, comedia, de los gags visuales, del sonido, del decorado y los espacios, en fin un poco de todo, hasta dio para rememorar historias similares.

Quién sabe cómo habría pensado Tati o cómo se imaginaría a los espectadores apreciando sus films. Alguien había mencionado anteriormente que él no subestimaba al público y consideraba al espectador alguien inteligente, creo que después de ésta oportunidad no cabe duda de eso.

Sin más que decir, creo que alguien recordará la Tati ville, por haber sido testigo de la celebración de Saint Sévère y disfrutar junto a François, el cartero, su periplo de imitación con miras de superación del sistema de correo estadounidense, por haber vivido las vacaciones que nunca habían tenido los huéspedes de los termales de la Costa Atlántica con el señor Hulot, o por imaginarnos como un Gérard en la moderna y organizada casa que nos aburre y hace tan insípida nuestras vidas, entonces recordaremos al tío soñador y fantasioso que tenemos, al tío Hulot.

Y si de viajes se trata después haber visto Play Time pensaremos que siempre será mejor conocer franceses como Monsieur Hulot en vez de escenarios parisinos que se parecen al resto de Europa.

…que salía satisfecho y riendo.